domingo, 29 de enero de 2012

La Paz es el Camino.


“Lo más malo de la gente mala, es el silencio de la gente Buena” Gandhi.

Es triste y poco alentador que los acercamientos para la paz, en nuestro país, estén sometidos a un sin par de requisitos, de exigencias, de querellas y en general de obstáculos que permitan caminar el camino de la paz, a mi juicio, los centenio de muertos y las toneladas de sangre que han vertido miles y millones de inocentes aun no nos duele lo suficiente y, por si fuera poco, aun no hemos entendido- difícilmente entenderemos pronto-  que para la paz, lo primordial es : LA VOLUNTAD.

Diferente seria nuestra situación si los hijos de los del poder estuvieran en riesgo, tal como lo están nuestros soldados campesinos, si los hijos de Manuel Marulanda, Raúl Reyes, Ivan Márquez no estudiaran en Francia y pelearan hombre a hombre con los hombres de armas en el frente de combate, seguramente a los miembros de las Farc les seria más fácil entender el clamor de todo un país. Si los hijos de nuestros presidentes, sintieran en carne propia el sufrimiento de un soldado colombiano, quizá nuestros gobernantes entenderían el clamor de las madres, de las esposas, de las hermanas, de los hermanos y de los hijos e hijas.

No obstante, la indiferencia no es el único obstáculo de los diez mil obstáculos que tiene caminar la paz, uno especialmente inexplicable y que llama mucho la atención es, el Egoísmo. Ese problemita no tiene igual, año tras año, día tras día, queda demostrado  que aun se cree que la paz será producto de una firma. Por eso pasan los apellidos, pasan los hombres, y nunca llena la dichosa firma,  son vanos los intentos de los mas altruistas- u oportunistas- estilo Pastrana o Belisario, aun mas inocuos e injustos son las presiones militares de los Gaviria, los Barco, los Samper, el señor de las gafas que nos gobernó ocho años y el señor que se hace “el de las gafas” y hoy nos gobierna.

Otro problemita, no sé si más pequeño que los anteriores, es que alguien – por no decir mucha gente, durante mucho tiempo- nos vendió la idea de que solo tenemos un enemigo, que ese es el obstáculo para la paz y que sin él, la realidad sería diferente. Esos mismos se aprovechan de nuestra amnesia colectiva y de nuestra pesadilla dogmatica, para llenarnos de odio y resentimiento, todo mientras el país es consumido por esos asesinos que no dejan victimas, que van de la mano del estado y con los que así, sin más si se puede firmar la paz, para que cambien de nombre, no sean paramilitares y, bajo una nueva modalidad puedan seguir con el baño de sangre.

Crecí atento a los relatos de mi abuela, ella con la calma de los años me narro, a su manera, la historia de mi país, ella supo de la masacre de las bananeras y tan solo tenía 9 años, se ilusiono en un líder y “la mano negra” de toda la vida, le quito la voz a Jorge Eliecer Gaitán, y eso que el hablo de paz lo hizo sin disparar un arma y convoco a caminar a la nación entera.

Mis padres también me contarían lo propio, los que a ellos les contaron sobre el camino de la paz, murieron de la misma forma que murió Gaitán, a todos el país los dejo morir, el exterminio volvió, quedo impune, sigue impune y aun así a poco importa, poco duele, y lo más triste poco se recuerda.

Yo creo que es hora de un país distinto, es muy poco alentador que a diario, quienes se creen con el poder de tomar las decisiones cierren constantemente la posibilidad de cualquier acercamiento, por eso me indigna pensar que el Estado tiene dinero para todo, menos para una acción de paz, para una acción de humanos.

La historia puede mirarnos de dos formas, como los que seguimos en lo mismo o como los que decidimos caminar el camino de la paz, basta ya de tantas mentiras y de cuentos chinos, hay que mirarse en el espejo y decirle a la imagen que nos refleja que ahora es nuestra hora, nos hemos movilizado por asuntos menos trascendentales pero no lo hemos hecho por algo tan profundo y tan necesario.

Para empezar, los pasos del más bello de los caminos, exigen, el rechazo absoluto de cualquier tipo de violencia, como diría el Alcalde de Bogotá, que parece que es de los pocos que entienden el tema y no temen practicarlo en público, hay que asistir a espectáculos que honren la vida y no la muerte, hay que ir en el marco de la reconciliación y la más  hermosa de todas hay que aplicar la política del Amor, no el de pareja, sino el de humanidad, ese que tanto nos falta a los colombianos.

Para terminar, una de las tareas de nuestra generación, que debe empezar a diario es la de no callar, la guerra tiene muchas cosas malas, pero nosotros, como sociedad hemos dado cosas peores, bien diría el hombre de paz del Siglo XX- Cuando se cuentan las hazañas de Gandhi los incautos creen que son mentiras porque son de una magnitud entrañable- “Lo más malo de la gente mala, es el silencio de la gente buena” para empezar, no nos puede dar miedo, después lo demás llegara cuando sea su momento.

Elie Wiesel, quien sobreviviera a los campos de concentración Nazi nos dejaría una frase en la memoria, “El Siglo XX será recordado como el Siglo de la muerte”, nuestro país no es ajeno a esa realidad, sin embargo, tiene la oportunidad de rescribir la nueva historia, bajar las armas, desarmar el espíritu, dejar que se levante el alma y verse como un igual para reconciliarse consigo mismo, con el otro, con el colombiano y sea cual sea su posición, obrero, “traqueto”, guerrillero, político, afrodescendiente, indígena, ejecutivo, medico, abogado, deportista, modelo, “esposa de traqueto”, sacerdote, pastor, ama de casa, etc, permitirse y permitirle al país dar paso a la política del Amor, del perdón.


*A nuestra generación le toco perder a Jaime Garzón y a muchos otros miles, en nuestra espalda recae el trabajo de, desde lo mas pequeño, caminar y contagiar a caminar el camino de la paz.

2 comentarios:

  1. Jefecito me gusta su tema, y como lo desenvolvió, un placer trabajar con ud.

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  2. Gracias Doña dueña del letrero, para mi es un honor, una delicia, lo mejor trabajar con ud!!

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