martes, 17 de enero de 2012

Su Majestad, GRACIAS POR NADA.



“Soy toda la sobra de lo que se llevaron” .Calle 13.

Mucho nos dejó de herencia la corona española, cosas buenas y cosas malas, nuestra tierra, mal que bien, algo de ellos aún conserva. Ejemplos de herencia española hay muchos, pero en esta ocasión quisiera hacer énfasis en algunos que, particularmente, me causan estupor.
La primera de ellas, que seguro levantara ampollas, es  la religión. Nuestro país, en su mayoría católico, adopto su credo a sangre y fuego,- no se podía esperar menos de los barbaros que nos conquistaron-, mucha sangre derramaron nuestros aborígenes y nuestros ancestros africanos para adoptar una religión que no entendían, no les pertenecía y lo peor, no les otorgaba el regocijo espiritual que busca el ser humano al acudir a un ser o seres superiores.
Aunado a lo anterior, quisiera aclarar que lo que entristece de la imposición de la religión católica es  el hecho de que la misma opacó, durante mucho tiempo, la gran riqueza cultural que provenía de las religiones de  los pueblos indígenas y afro-descendientes. Con suerte, el sincretismo afro y la dignidad indígena permitieron que hasta 1991-Victimas de la satanización de la mayoría católica-  sobrevivieran aquellas costumbres ancestrales, ahora protegidas constitucionalmente.
Al margen de cualquier ofensa, muchos de los malos hábitos propios se deben a la costumbre católica mundial, no por nada desde mucho tiempo atrás se oyen voces que pronuncian una frase que ofende al mismísimo vaticano: “Roma Veduta, Fede Perduta”(Vista Roma se pierde la fé). Es que la religión que protege el nombre de Jesucristo tiene un sin par de cruces encima, cruzadas, inquisición, “opus dei”, todo mientras se predica “Amor al prójimo”. Así sucede en nuestro país, miles de sacerdotes en plena época de la violencia en mitad del Siglo pasado, pregonaban sin escrúpulos muerte a los miembros de uno y otro bando- Cabe rescatar al “Cura” Camilo, célebre personaje de la historia de nuestro país-.
Por si lo anterior fuera poco, nuestros muy poco respetables criollos y los nada respetables conquistadores decidieron dejarnos como “tradición” la “Tauromaquia”-si la anterior me produce estupor esta me indigesta y me hace sentir calosfríos-. Esta tradición de aplaudir la muerte lenta y tortuosa de un animal que no le ha hecho nada a nadie, es simplemente DESASTROSA, lo curioso es que muchos de los que se dan látigo en la iglesia van a vociferar “rabo y oreja” en las plazas de toros.
Ahora bien, la tauromaquia es algo que poco y nada nos pertenece, muy a pesar de los que la defienden como una “tradición” quisiera aclarar que aquella sería inaceptable para nuestros ancestros, cabe acotar que por nuestra sangre corren antepasados indígenas y afros,  y que ni los unos ni los otros tenían en sus costumbres semejantes practicas tan primitivas- y eso que durante mucho tiempo, indígenas y afros recibieron el calificativo de salvajes-, lo anterior debido al respeto que ambas culturas profesan por la tierra o el océano y los seres vivos que viven en los mismos.

Amén de lo anterior, nuestra multiplicidad de culturas merece algo de respeto, luego no es posible que las Plazas de Toros y los espectáculos Taurinos estén en la posición de preponderancia en la que se encuentran, siendo algo que solo alimenta a las elites- son los únicos que tienen con qué pagar- además de ser estas minoría, luego no estaría mal que el Estado, protector de las corridas, nos pregunte a nosotros los ciudadanos que pensamos de las mismas,  y por supuesto encuentre en el soberano la prohibición o no de las mismas.
 -Como es la vida de linda, los mismos que nos infectaron con semejante práctica tan aberrante, se nos adelantaron prohibiéndola, en Cataluña, por iniciativa popular, el parlamento sanciono una ley que prohíbe las corridas de toros desde enero de 2012.-
La última, y la peor de todas las cosas que nos dejaron como legado los señores y señoras que vinieron de España, es esa desastrosa manía de depredarlo todo-esta me exaspera-, de despreciar a la pacha mama, de extraerle lo suyo sin pudor, de invadirle sus terrenos, de quitarle sus riquezas, de secarle sus ríos, de contaminar su océano, de depredar, depredar, y seguir depredando.
Nuestro espacio, nuestro país, nuestra america latina, aun conserva algo de la riqueza infinita que alguna vez tuvo, la tierra que tanto admiraron Alejandro de Humboldt o José Celestino Mutis, parece haber sido devastada por una tormenta perfecta y de magnitudes inimaginables. Aquí es cuando apelamos a nuestra identidad cultural de verdad, a lo que nos llena de orgullo y de dignidad, al sublime respeto por la “pacha mama” que aun defienden nuestros pueblos indígenas.
Por lo anterior y por muchas otras cosas que no alcance a relatar, quisiera elevar la voz y decirle a la Corona Española, a sus sequitos y a los que aun defienden tan mal sanos vicios, Su majestad, Su alteza, GRACIAS POR NADA. Aquí solo le debemos respeto y agradecimiento a nuestros humildes, valientes e incansables afrodescendientes, indígenas y campesinos que han defendido con uñas y dientes nuestra verdadera tradición oral y nuestras hermosas costumbres autenticas.
Inicio el año con el deseo de paz con el que he iniciado mis cortos 20 años de vida, espero que este año si se puedan ver avances y  el camino de la paz anhelada en nuestro país empiece a ser recorrido, que la retorica sea reemplazado por hechos.

Oscar Eduardo Jimenez Mulato “Un ser humano que cuenta su propia historia”

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