domingo, 5 de febrero de 2012

Muñequita de porcelana.


Ella se llama Salomé, tiene cabellos claros, ojos oscuros, nariz delicada y una boca despistada. Camina hacia donde el viento sopla, le gusta sentirlo en su espalda y despelucarse;  como lo hacia con su madre, jugando a cariñitos. Ella tiene una sonrisa que enternece, caricias que anestesian; tiene vida para dar.
Perfecta como es, ha vuelto loco a más de uno. Ha incitado lágrimas, poemas, desespero, ilusiones, suicidios en corazones equilibrados y soles en corazones tormentosos.

Hoy, ella esta aquí, caminando en un parque nuevo (porque desde que él se fue busca parques en los que pueda refugiar las ansias y agarrar fuerzas). Camina desprevenida, pensando con el corazón y dejando la cabeza a un lado. Por su mente pasa la idea de lo mucho que su vida se parece a la de una muñeca, con sus manitos de porcelana muy bien esculpidas, con esos ojitos hechos por una mano experta y con esa postura. Esa de esperar. Es una muñeca, sentada en su duro banquito sin hacer nada con su vida, solo deseando que el escultor, dueño de su futuro, se compadezca de ella y le construya  un amiguito para ocupar el lado vacío del asiento. Una escultura en miniatura que quiere estar completa.

Después de unos cuantos minutos, Salome deja sus fantasías a un lado y comienza a preocuparle el sentido de su vida. Salome tiene sueños, Salome quiere volar. En el país en que ella vive, nadie ha podido llegar mas allá de lo que las leyendas cuentan, pero Salome es optimista, ella siente en lo profundo de su corazón que lo puede lograr. Que si lo sueña, lo logra. Y lo tiene todo, tiene la inteligencia, la fuerza, la armonía para llegar más alto que cualquiera, para tocar el sol sin quemarse. Pero esa manía de planear el futuro y perderse en pensamientos sin esperanza. Esa maldita manía!

Aun caminando y de vuelta a la realidad, dando pasos tan suaves que pareciera caminar por las nubes, nuestra hermosa criatura, siente en sus venas un frio entumecedor, consternada,  se sienta en la primera banca que pasa por sus ojos, y sin tener conciencia de lo que sucede;  Salome no se puede mover. Esta tiesa, esta sentada, esta esperando. Ahora, salome es de porcelana. No es una de sus fantasías. En un intento desesperado cierra sus ojos y los vuelve abrir, quiere despertar, pero ahí esta: sin poder ser, sin poder hablar, sin poder estar.

Quiébrate Salome, libérate de esos moldes, avanza, no te dejes atrapar.
Salome, salome,  salome… Deja de pensar tanto y actúa. Deja de soñar tanto y lánzate al vacío, no midas la caída, no midas los miedos. Despréndete…
…O quedaras siendo una muñeca de porcelana para siempre, pensando en lo que quieres hacer, sin momentos para recordar, sin vida para contar. Soñando un futuro, sin vivir el presente.Un ente anacrónico, siempre soñando. 


Aleja Vidal Orjuela.

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