domingo, 26 de febrero de 2012

Periodísticamente…. Censurado!


Un bolígrafo lleno de tinta. Son las 6 de la tarde y el bolígrafo comienza su trabajo como todos los días. Este, es un bolígrafo nuevo, uno diferente al de ayer, tiene un solo destino y él lo sabe. Cuando la conductora de sus líneas se canse o a las conexiones neuronales  se le acaben las ideas  ya no será un bolígrafo, pasara sin remedio a ser basura, a estar vacío.

Las 12 y media de la noche, la cabeza de aquel sujeto escribiendo verdades (que ordeño a punta de perspicacia infantil y de riesgos sin similitud ninguna) aun no deja de expeler ideas. La mano esta cansada, el bolígrafo se siente pesado y a ser sinceros deben de haber unas dos secuoyas en tantas hojas regadas y tachadas que vuelan por ahí.

Escribe a mano, porque a mano escriben los que aman. Se siente la tinta en las venas, se palpa la hoja como si fuese una compañera verdaderamente sincera, se hace una promesa idealista “Yo te plasmo, tu no me juzgas” y sin mas que decir, se vive en otra forma. Así que, si, a mano. Así duela.

El corazón que acompaña a aquella cabeza no deja de latir rápido cuando piensa en lo que podría ocurrir si la reacción de los poderosos pudiera ser peor que la imaginada, el corazón de esa cabeza tiene miedo, pero la mano no para.

Ese corazón tiene derecho a sentir miedo, puede que este firmando su sentencia de muerte. Escribir para contar historias se vuelve hermoso. Pero, escribir para relatar verdades, puede ser mortal, en un mundo donde pedir permiso para pensar es necesario y  hablar de temas prohibidos, de escándalos pasados o de infortunios comunes se hace imposible.

Y bueno, como iba diciendo, aquel cerebro que sudo para llegar a encontrar la verdad, ahora trata de acomodarla lo mas clara posible para poder ser entendido, para  ser leído con igual fluidez por el señor que vende tomates en la esquina, por el presidente, por el ministro y por usted, estudiante. Esa cabeza que ahora llamaremos Mateo, esta sentada en un escritorio de madera, nada elegante, haciendo su trabajo, empezando su vida.

Es la primera historia importante que escribe y le emociona  saber que su columna aparecerá en uno de los principales periódicos de Bogotá, su ciudad natal. Escogió un tema poco agradable para empezar su carrera. Política. Y lamentablemente se ha dado cuenta de lo que ningún ciudadano corriente debería haberse dado cuenta jamás. Ahora,  trabaja tipo misión imposible para poder entregar el trabajo, para tener listo su futuro y de una vez, reclamar su paguito con la conciencia contenta.

Tomando mi papel de adivina en esta historia, me queda por decir que el pobre Mateo se metió donde no debía. Él no tiene idea que el amor por la escritura, la verdad, los periódicos y los libros que le fue inculcado desde pequeño lo iba a llevar hasta donde llegara, el silencio. Él no tiene idea que ahora no puede escribir lo que quiere porque ese señor con el dinero en la mano, mando a callarlo con un juez, siendo ese la menor de las amenazas. El no entenderá porque si tiene pruebas, si dice la verdad, su escrito (publicado por un editor con agallas) lo hizo desaparecer del mapa periodístico.

Te metiste en la grande Mateo, porque quisiste contar lo incontable, porque decidiste dedicar la vida a lo que amas y no sabias que te llevaría a la desgracia amar lo que haces. Te metiste en la grande Mateo porque tienes el respaldo de un pueblo alfabetizado (que no es mucho) y la espalda de los mandos (que manejan a muchos). Porque la verdad no se cuenta mi amigo, la verdad se vive y se deja vivir.

Te metiste en la grande Mateo. Pero heme aquí, junto a millones de jóvenes mas, queriendo meterme en la grande contigo, queriendo seguir tu camino. Queriendo escribir para contar.

Nota de la autora: Se alza una voz de apoyo y reconocimiento grande al diario El universo en Ecuador (principales opositores de Correa) por la publicación de “No a las Mentiras” (columna de Emilio Palacio). Escrito por el cual ahora, en Ecuador nadie habla de una oposición periodística contra Correa, después de que este mismo los mandara a callar con tres años de cárcel y una multica de 40 millones de dólares.

Se adjunta el escrito: No a las Mentiras. Emilio Palacio

Por la libertad de expresión y la libertad de acción de ese hermoso oficio, ser periodista.

Por los Mateos de este mundo. 

Alejandra Vidal Orjuela. 

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