domingo, 5 de febrero de 2012

Que viva la Música.


Si se calla el cantor, calla la vida” Mercedes Sosa.

Alejado de los malos temas, que generan malas energías, hoy dedicare las palabras a la música, en especial a la música de Centro y Sur America.

La historia de la humanidad, al momento de hablar de nuestra tierra, seguramente  se detendrá, durante mucho tiempo, en los desafortunados eventos de la historia de cada uno de los países. Desde México hasta Argentina, los pueblos de nuestra porción del mundo han sufrido el rigor de las guerras, las muertes, la barbarie. A lo largo y ancho del continente, en los relatos de izquierda y de derecha, se ha derramado sangre, se han vertido lágrimas y, la violencia injusta en cualquiera de sus manifestaciones ha dejado su mancha en el corazón de miles y millones.

No obstante lo anterior, a pesar del infortunio, y en perjuicio de lo que digan los “Gentlemans” europeos o norteamericanos, la tierra que en otrora habría recorrido Alejandro de Humboldt, ha subsistido gracias a una fuente inagotable de ingenio que reside en sus pobladores, las expresiones de la calidad del ser humano latinoamericano no tienen límites, y alcanzan magnitudes insospechables, cubren, por supuesto, la literatura, las artes plásticas y muchas otras, pero hoy, corresponde hablar de una que a todos nos tiene profundamente influenciados, la MUSICA.

El sonido del pueblo latinoamericano no está en una sola nota o en un solo ritmo, puedo decir, sin temor a equivocarme, que en nuestra hermosa tierra hay al menos un músico en cada familia, y, aun con afujías económicas, en cada casa se inventan alguna forma de dejarse llevar por la música.

Tanto como ha sufrido, esta porción del continente ha cantado, lo ha hecho a favor de la vida, durante las más cruentas y sangrientas masacres humanas, se permite, cada vez que puede inmortalizar su alegría en medio de las más hondas crisis. Por algo de mitad del siglo pasado hacia adelante, en medio de las dictaduras, todos pusimos nuestros artistas, al compas del ritmo que nos llega al alma todos cantamos alguna canción que nos enciende el espíritu.

Cuando universalizo el tema, lo hago con el ánimo de incluir a cada uno de los seres que  habitan este sector del continente, porque de alguna manera u otra, cada pueblo, en cada momento de su historia, resistió los embates del destino a punta de música, sea del genero que sea.

En nuestra historia, la que escribimos nosotros, no pueden quedar olvidados personajes como Mercedes Sosa, Chico Buarque que, a través de músico se hicieron enemigos de las dictaduras y cantaron en nombre de la libertad. Tampoco hay que relegar en la memoria a la gran Chabuca Granda, a Caetano Veloso y a otros tantos anónimos que cantaron, aun cuando su vida corría peligro a favor de la libertad y en contra de la opresión.

La realidad de nuestro continente puede ser relatada en una gran recopilación musical que incluya las letras de Rubén Blades, en especial Buscando America o Plástico, que cuente con el himno ddel continente, Latinoamérica de Calle 13, de igual modo debe incluir los múltiples hitos del rock en español latinoamericano, con Mana y sus aportes desde México, hasta los Prisioneros en Chile o Soda Estéreo en Argentina (Un clamor por la vida de Cerati), incluso Pestilencia en Colombia. Cuando se quiera reflexionar un poco sobre la vida, esta tierra inmensamente rica tiene grabada en sus montañas y sus valles, las letras del maestro Facundo Cabral, de Silvio Rodríguez, de Alberto Cortes o de algún otro que en el momento se me escapa.

Como la música es la manifestación del alma, no discrimina ni  en su creación ni en su goce, con acento ingles, y con una apología a la vida afro, el continente le regalo al mundo al gran Bob Marley que, de manera inexplicable, aun nos tiene cantando esas canciones de libertad, de vida, de paz. Así mismo, artistas como “Toto” la Momposina, Leonor Gonzales Mina, Peregoyo, Gualajo, Celia Cruz, Compay Segundo y otros miles, defienden con su música, la herencia ancestral que durante siglos quisieron eliminar a punta de latigazos.

La música andina, aun subsiste en medio del barniz de sofisticación del nuevo siglo, las guitarras, los triples, los cuatros, las marimbas, cununos, tamboras y todos los demás, han servido para mantener vivo a nuestro continente, es cierto que políticamente nos equivocamos a diario, pero no es posible menospreciar los valiosos aportes que, al son de cualquier ritmo, permiten que todas las generaciones se regocijen cantando protesta, bailando al ritmo de la salsa, el merengue, la cumbia, el folklore argentino, la música andina, el rock chileno, los ritmos antillanos, la bachata o cualquier otra.

La tierra del olvido, la despensa del planeta tierra , a mi juicio, ha aprendido mas con canciones que con libros, hay que reconocer con algo de vergüenza que no todos se dan el lujo de leer, también creo firmemente que no nos podemos dar el lujo de perder lo nuestro, este mundo de ritmos y colores no puede perderse en el mundo globalizado, por nuestras venas corre una herencia musical histórica, si hacemos que deje de correr,  asumiríamos que se callara el cantor y, “si se calla el cantor, se nos calla la vida”.

Perdoname señor, porque ya no quiero ser un ciudadano”. No poseemos nada de dinero, no competimos con el poderío militar de las grandes potencias pero, mientras podamos usar nuestras voces y nos sea posible escuchar nuestras canciones, del mismo modo que en el pasado, SEGUIREMOS SIENDO LIBRES, cuando nos dejen mudos, nos haremos entender con la voz de nuestros corazones.

*Ya habrá tiempo para seguir el debate sobre el Coronel  Plazas Vega, lo cierto es que mientras el país siga con  la guerra enquistada en su corazón, seguramente nuestros hijos cumplirán 20 años y seguirán preguntándose lo mismo que nos preguntamos hoy, ¿Cuándo será el dia en que no se hable de guerra”, no hay mal que dure 100 años, que les puedo decir, ya nuestro mal lleva 60,SEGUIDOS,sobre esto dice Piero : “Pasa la Historia de Nuestra nación, siglo tras siglo, SIN SOLUCION”.Por lo pronto yo solo quiero que Cante la vida.


Oscar Eduardo Jimenez Mulato. 

1 comentario:

  1. ¨La música es para el alma lo que la gimnasia para el cuerpo¨ PLATON
    osquitar me encanto, definitivamente la música va mas allá de todo lo imaginado.

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