domingo, 11 de marzo de 2012

Cartas que no llegan.


Y el cartero anda de aquí para allá
Sin preocupación alguna.
No le importa lo que entrega,
No le hace llorar la carta triste,
no le alegra una buena noticia,
no le da importancia a lo urgente.
Hace su trabajo sin mirar,
sin sentir lo que tiene en sus manos,
hace lo que debe sin pensar.

No le afecta que la madre del soldado llore
Porque su hijo se fue a la guerra hace mucho
Y aun no regresa.
No le importa que los ojos de aquel niño
Se conviertan en agua
Observando a un contemporáneo traspasado por un proyectil,
(Perdido o no, los proyectiles traspasan niños).
No le importa que las verdosas e inocentes montañas
Estén plagadas de inconscientes
O que los altos mandos de un país trabajen por dinero.
No le importa que la humanidad este cansada
De aquellos buscadores de poder,
De aquellos mejores amigos del verde impreso,
De aquellos dictadores modernos.
No le importa que la tolerancia se haya ido de vacaciones,
Que nadie pueda ser diferente,
Que todos seamos indiferentes.
A él no le importa, porque no lo siente,
porque no lo vive, porque es un muñeco,
porque solo le interesa comer sin discutir en donde.

Él pasa sus días sin pensar
que se nos acaba el tiempo,
Pasa sus días  y no dice ni una palabra.

Y yo le pongo estos ojos tristes
Que quieren compasión,
Le pongo estos ojos llorosos
Que añoran libertades,
Le pongo este gesto de perdón.

De perdón por no entregar esa carta que espero,
Esa carta que esperamos.
Esa carta que exigen estos ojos de perdón.

Y el cartero no tiene la culpa
De esta angustia que sentimos,
De esta espera que guardamos en los bolsillos.

Nadie sabe lo que otros esperan,
A nadie debería importarle,
Pero tú y yo esperamos la misma carta.
La carta que nos cambiará  la vida,
que nos dibujará  una sonrisa,
que nos abrirá las alas.

Una carta que dirá  con letras grandes:

“ESTAMOS EN PAZ”

La esperamos sin tener en cuenta que somos los adecuados para escribirla,
sin tener en cuenta que somos los únicos capaces de enviarla.


Que somos los culpables de que no llegue.


Nota de la autora: Ha sido impresionante la unión que se ha logrado con la campaña KONY 2012.  Aunque no estoy en contra de la campaña, se debe ser cuidadoso a la hora de apoyar cualquier acción militar que pueda derivar opresión por parte de los Estados Unidos a países de riqueza natural y pobreza mental como lo es África, específicamente, Uganda.
 Es deber del mundo apoyar esta clase de causas, pero es también deber del mundo evitar que se brinde  cualquier  ayuda con doble intensión  (como es costumbre de USA). 
Ademas, la mejor forma de acabar este tipo de problemas es concentrarnos en nuestro pueblo. Para Colombia, Choco. 


“El pueblo unido jamás será vencido”
Quilapayún (Chile)

Alejandra Vidal Orjuela. 

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