lunes, 16 de abril de 2012

Porque soy tan chica y vacía?


Era un día soleado. Estaba algo cansada porque los viajes en avión me agotan. El solo hecho de escuchar el motor arrancar  me arrulla  de una manera impresionante y por obvias razones  el libro cargado para amenizar mi estadía en el avión quedo cerrado hasta llegar a un punto de escala,  Charlotte, en donde debí esperar 45 minutos para volver a volar. 45 minutos dedicados exclusivamente al libro, sus únicos minutos de diversión y mis únicos minutos sin la compañía de Morfeo.

Fue un viaje agotador, de malas posturas para conciliar el sueno y de presiones atmosféricas que dolían en los oídos. Pero, en el mismo instante en que anunciaron el aterrizaje (como es de costumbre, lo anuncian siglos antes de aterrizar) decidí pegarme a la ventanilla como una niña pequeña. No, no me desilusioné con lo que vi, era lo que esperaba. Edificios de todos los tamaños moviéndose al compas de una ilusión, una gran ciudad, un esplendor. New York.

El piloto con su extraño modulador de voz, eso que ellos llaman micrófono, anuncio a Madame Liberty (estatua de la libertad) en el lado izquierdo del avión. Admírenla. Yo desesperada, porque la iba a perder de vista, la buscaba por cada rincón del pequeño paisaje que la ventanita me mostraba. Y bueno, la encontré. Después de muchos minutos de búsqueda pude visualizar una pequeñita estatuilla al lado de la gran ciudad, una miniatura sosteniendo algo que no podía identificar, una molestia de visualización. Era incomoda a la vista.

Ver aquella estatua que representa lo más preciado y buscado por el ser humano me produjo las molestias estomacales que el avión no pudo provocar. Aquella visualización de lo que se hacer llamar libertad, me despertó de la nube en que volaba cuando observaba esos hermosos edificios. Comenzaron las preguntas, los reproches, las verdades.

Quien se abra inventado la idea de que aquel mamarracho representa mi libertad, nuestra libertad. Quien le habrá dicho que su único trabajo es quedarse quietecita, sin gritar, sin llorar. Es como si alguien le hubiese advertido: quédate ahí, recuérdanos lo que eres pero no nos impregnes con tus maleficios, quédate quietecita o morirás. Y ella se quedo quieta, se dejo intimidar, decidió no mover un dedo. Ahora desde el aire se ve mas pequeña que el Empire State y que muchos otros edificios;  donde comprar, vender y manipular se hace más importante que mi libertad.

Al día siguiente me senté en un hermoso parque y me pregunte que clase de libertad estará profesando una persona en Miami, donde lo único que se hace es tomar alcohol, rumbear y comprar innecesariamente. Que clase de libertad estará profesando una persona al caminar por Broadway, New York City, donde bombardean tu visión con multitud de carteles anunciando series de televisión, periódicos, comedias. Publicidad masiva. Que clase de libertad profesa un indocumentado, un oficinista resignado. O no! Vamos a lo simple, que clase de libertad profesas tu frente al televisor?  Una libertad controlada (lo que no podría llamarse libertad), eso es lo que nos dan. Te dicen algo tan simple como: tienes derecho a elegir pero no a tu manera sino a la nuestra (elegir l que te damos, la sociedad te señalara, porque somos nosotros los que calificamos los comportamientos como buenos o malos, somos nosotros los que mandamos y decimos que tú no cabes aquí. Somos nosotros los que te hacemos comprar en Miami, los que nos movemos dentro de tu cabeza en new york. Así que síguenos y cabras.

En mi hermoso viaje a esta ciudad de contrastes llegue a una conclusión que no podrá salírseme de la cabeza: Si este fuera un mundo libre, Madame Liberty seria la más grande de las construcciones nunca antes vistas. Si este fuera un mundo libre,  Madame Liberty seria una organización importante, seria un espacio donde verdaderamente se apoyen los derechos humanos, donde no se desperdiciara dinero y donde se trabajara sin descanso para cumplir  metas en periodos de tiempo razonables. Madame liberty seria toda una señora, seria nuestra iglesia. Madame liberty seria real.

Por ahora, yo solo imagino que si algún día despierta de su dureza, la pobre lo primero que haría es preguntarse porque es tan chiquita y tan vacía, que le falto al crecer? Porque se descuido? Quien la descuido? Porque se siente sola? Que han hecho con ella?

P.s. Lo anterior fueron pensamientos lanzados al aire.

*No importa el país, las esencias no cambian.

Alejandra Vidal Orjuela! 

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada