lunes, 9 de abril de 2012

“Se ven las caras”.


“El ser humano acaricia la bestia antes de montarla”

Facundo Cabral.

Antes de iniciar debo aclarar que pocas cosas me conmueven tanto como el rostro de los hombres y mujeres que vienen de la selva,  victimas como muchos del conflicto armado que nos carcome y de la ausencia TOTAL de voluntad política por su suerte,  cuando se retoma la libertad, la alegría no se disimula, las manifestaciones son autenticas, sinceras, originales, no hacen parte de un libreto para televisión, ni de una entrevista radial, son genuinas.

Difícil se desenvuelve un enfrentamiento armado como el nuestro  con la apatía de la ciudadanía y de quienes ostentan las posiciones de poder, el nivel de comodidad es lo suficientemente elevado para perderlo,  pocos son los valientes que se aventuran a hablar de paz y a poner en la palestra pública el debate del intercambio humanitario, o la suerte de los secuestrados.

En ese orden de ideas, seria ingrato referirse al conflicto armado y a las personas privadas de su libertad por parte de los grupos al margen de la ley, sin referirse a una persona que quizá no es bien vista en las altas huestes políticas, pero se la ha jugado por la libertad, por la paz, por el país, la ex –senadora Piedad Córdoba, pueden decir cuánto quieran decir, aliada de las Farc, concubina de aquel, infiltrada,  etc , pero ha sido ella y  los ciudadanos de Colombianos y Colombianas por la Paz los que han asumido el conflicto armado como se debe, con voluntad, con sacrificio.

Ahora bien, precisado lo anterior , feliz y conmovido por los militares libres, quisiera dejar claro que hay muchos colombianos que continúan bajo el yugo del secuestro  y, por si fuera poco, permanecen en el olvido de la sociedad, al no ser políticos o miembros de la fuerza pública, en las altas huestes no interesan , no existen, eso sin contar lo que representan para sus captores, no son un botín político, como pocos saben que los tienen no es inconveniente acabar con su vida, con la misma infamia que lo han hecho durante varios pasajes de su historia, después de la Operación Jaque, con Ingrid Betancourt  libre, el concierto internacional fijo su mirada en otros asuntos, y los centenares de civiles secuestrados, mueren a costa nuestra, vendrían siendo “el olvido que seremos”.

“Todo Hombre es como la luna, con una cara oculta que a nadie enseña” eso decía Samuel Langhorne Clemens, conocido como Mark Twain,  cuánta razón tiene,  y hay que ser colombiano para entender la magnitud de esa frase en nuestro contexto,  mantener el statu quo en Colombia es más fácil que en otros lugares del mundo, solo basta contrastar la cruda realidad con una modelo  en exhibición, un galán en el papel de idiota, una novela de mafiosos o de  intrigas en la alta alcurnia, mientras tanto , todos sabemos lo que pasa, ha pasado y volverá a pasar en el aborto de país que es Colombia.

La cara oculta que a nadie se enseña, se ha paseado por toda nuestra historia, el 9 de abril de  1948 murió el que quizás es líder político más importante de la joven historia de nuestro país, Jorge Eliecer Gaitán Ayala, un hombre que desde 1945, en plena guerra mundial , habría  hablado de la “restauración moral de la República” ,- no vayan a creer que era un discurso religioso, por el contrario, era un abierto enfrentamiento con la hipocresía que reinaba y aun reina en el país llamado Colombia- , un líder político que desde antes de la mitad del siglo habría entendido que su muerte terminaría de desatar la violencia que habitaba, desde ese entonces y desde antes, en el corazón de los colombianos.

Al margen de la demagogia de sus discursos, o del exceso de idealismo que muchos pudieran imputarle, no se puede negar  lo que representaba Gaitán para el ciudadano colombiano del país nacional, un hombre que pedía por que se “respetara la vida” , que no temía motivar a la movilización a ríos humanos a que marcharan en silencio, para rechazar la violencia como se debe, en paz con calma, con serenidad, con hidalguía,  como decía Gandhi , “al enemigo no se le derrota, se le humilla”  vaya manera de humillar a los violentos, responder al trueno de sus armas, con el ruido ensordecedor del silencio.

Pasaron los años y no se determino al asesino, la turba reaccionaria cobro la vida de un hombre, no se sabe si ese era el asesino o si simplemente fue un desdichado al que le toco correr esa triste suerte. Así, sin más es  y ha sido Colombia, a los políticos y gobernantes se les “ven las caras”, todos se denominan “colombianos de bien” que representan los intereses de la “gente de bien” yo todavía me pregunto qué quiere decir tal afirmación,  no creo que la “gente de bien” conviva con lo que sucede en el país.

El narcotráfico, la corrupción, son solo hijos de la descompuesta sociedad colombiana, a la que pertenecemos todos, me incluyo, y a la que todos aportamos, desde lo más pequeño de nuestros actos, se vislumbra la magnitud de uno de los tantos problemas de nuestra nación. Los adultos se burlaron de nosotros por seguir las consignas de un tipo medio loco que responde al nombre de Antanas Mockus, un político perverso, pero un líder envidiable, las últimas elecciones presidenciales dejaron  claro que al país solo le interesa mantener las apariencias, no va a evolucionar un país que cada vez que puede enfrentar su realidad, decide “dejar asi”.

Espero, que nuestra generación asuma con responsabilidad el reto histórico al que fue llamada, los errores de nuestros padres han causado más victimas que la valentía de nuestros abuelos, solo se construye patria con sacrificio, no va  a ser grande el país si seguimos de espectadores, no nos puede dar miedo de creer y de querer a una mejor Colombia.

*En la cumbre de las Américas, espero que se debata la posición respecto de la lucha contra las drogas, es  bien sabido por todo el continente que la lucha planteada desde los Estados Unidos de America ha sido un autentico fracaso.

** Espero firmemente que se proteja la vida a los líderes de los procesos de restitución de tierras, de lo contrario, el programa bandera del gobierno de quien hoy por hoy es presidente de la República, sería un autentico fracaso, y la presencia del secretario de ONU, en la sanción ambiciosa y pretenciosa de la Ley de Victimas, no habría sido más que un acto de “Apariencia” como los que acostumbramos hacer en Colombia.

Lo mas malo de la gente mala, es el silencio de la gente buena”

Mahatma Ghandi.


Oscar Eduardo Jiménez Mulato.

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