domingo, 26 de enero de 2014

Aqui y ahora.

“Los hombres construimos demasiados muros y no suficientes puentes.”
Isaac Newton.

Pocos años han reclamado tanto el compromiso de los ciudadanos y ciudadanas colombianas con su país. No en muchas ocasiones hemos estado atentos a enfrentar los grandes desafíos que plantea el devenir de nuestra nación en formación. Quizás el 2014 sea de una envergadura semejante a 1991, este año decidimos si, como en aquél entonces, damos el paso hacia adelante y avanzamos en este incipiente sistema al que insistimos en llamar democracia, este año decidimos si con las víctimas que tenemos es suficiente o aún nos falta dolor para dejar de   asistir al conflicto armado más largo de los últimos tiempos.

En ese orden de ideas, mi deseo para el año que recién empieza  es el logro del acuerdo para la terminación del conflicto. Deseo, como colombiano, que se termine esta confrontación bélica  infame que ha cobrado más de 5 millones de víctimas directas, 218.000 muertos,  4 millones de desplazados y miles de secuestrados, desaparecidos, torturados, lo anterior sin olvidar las mujeres que han padecido la violencia sexual. El interés nacional debe atender el asunto necesario para el país, el fin del conflicto armado.

Ahora bien, mi deseo de paz no implica que el fin del conflicto conlleve el olvido de las personas que han sufrido esta guerra, mi deseo supone que va ha haber espacio para ellas en las negociaciones y que, POR FIN, nos vamos a entender como colombianos en un ambiente democrático realmente pluralista, participativo y multicultural.  

No podemos permitir que se sigan perpetuando las razones que permitieron el surgimiento de los grupos armados ilegales que desconocen la legitimidad del estado, es tiempo de atender las necesidades del agro, de devolverle la tierra a los campesinos que fueron despojados de ella, de hacer que el país crezca desde su potencial agrícola. No es permisible que la política siga siendo manejada por ciertas elites en los partidos tradicionales y por burócratas insaciables en los partidos políticos de izquierda y centro.

Aquí y ahora es cuando, sin conflicto, la gran cantidad de mentes brillantes que posee el país se dedican a crear a construir y a manejar a Colombia. Aquí y ahora es cuando los ciudadanos asumimos por fin las riendas del país, nuestros votos hacen la diferencia, movilizarnos masivamente a refrendar el fin del conflicto y dejar la puerta abierta a un país de oportunidades, incluyente y diverso.

El reto es que AQUÍ Y AHORA, después de la guerra, sea posible un país mejor para las generaciones que vienen. Nuestros padres, con todo el amor que nos han dado, no nos dieron un país en paz, nuestros abuelos hicieron lo que pudieron pero perecieron en el intento. Nuestra generación no puede ser ajena a la carga que le impuso la historia, en el futuro- cercano- debemos mirar a nuestros hijos y decirles que hubo una época oscura de conflicto que nos lleve hasta el límite de la degradación humana a unos por sanguinarios, a otros por su indiferencia y a otros por su sed de venganza, que sufrimos hasta el tuétano las bombas, las tomas guerrilleras, las masacres paramilitares, los secuestros y las mil y una manifestaciones violentas, que todo eso pasó pero que terminó y que fuimos capaces de atender a nuestro país.

El país que soñamos no se va a construir solo, requiere, hoy especialmente, de las personas que tuvimos la suerte de ser sus nacionales, el fin del conflicto depende de nuestro apoyo y la construcción de la paz no será viable sin nuestro compromiso. Aquí y ahora es tiempo de que en todos nuestros pequeños actos construyamos soberanía y democracia, las discusiones en la familia, en las cafeterías de los colegios y las universidades, durante el almuerzo en el hogar, los debates académicos, los espacios para ejercer la libertad de expresión cualquiera sea su naturaleza, el fin del conflicto no da tiempo, los muros que construyo la sociedad durante 60 años de conflicto los vamos a derribar Aquí y Ahora.

*Estos son días de acercarse  a las personas que más queremos yo quiero manifestar mi querer por la dueña del letrero, así sea socialmente incorrecta.

**Como apasionado seguidor del fútbol no me queda más que desearnos un señor mundial con la selección Colombia como protagonista llegando tan lejos como sea posible.

Oscar Eduardo Jimenez. 


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